sábado, 8 de junio de 2013

Lexatin


En este cuerpo cansado me quedan los dolores,
el recuerdo de ti, cuatro recetas
y consejos. Por mucho que lo intento,
ya no encuentro las viejas cicatrices
de un pasado de noches y de besos.
Arrastro tus palabras todavía,
el abrazo del más dulce verano.
Y esa hora bendita en que se abrían
los cuerpos a los cuerpos. Todo queda
esta noche en la niebla de los barcos
sin puerto y sin marinos. No podría
recordar –sólo un destello-
de tu piel que envolvía las palabras.
Miro ahora la carne que un día fuera
el pan para tu boca, suave vino
derramado en tus labios, vida tuya.
Este pecho no tiene ya la dulce
huella de tu cabeza. Ni siquiera
puedo encontrar en el músculo cansado
el perdido latido de tu sangre.
Y sin embargo aún, cuando te nombro
me viene, como el sueño que no llega
la lejana nostalgia de otros días
en que eras mi pecado más querido.
(Y luego el Lexatin me lleva hacia las sombras,
a ese espacio sin ti que me envenena). 

RODOLFO SERRANO

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