viernes, 8 de julio de 2016 0 comentarios

Polvo de estrellas en un bote de Colacao


Somos el error de un átomo
que le escribió un poema de amor
a la molécula equivocada.

Somos esperma de cometa
y óvulo de galaxia.
Somos polvo de estrellas
guardado en un bote 
de Colacao.

Fueron necesarios un Big bang
y  millones de años de evolución
hasta que fuimos capaces
de robarle el fuego a los titanes
para inventar el Big Mac
y el cóctel molotov.

Somos entidades de carbono
capaces de crear
la bomba y el poema.
La Gioconda y Donald Trump.
El esquirol y la huelga.
La ganzúa y la cerradura.
El porno y la telenovela.
El castigo y el pecado,
(después de disfrutarlo)

Sabemos tanto de perder que
casi
consiguen convencernos
de que ganar
es algo que ocurre siempre
en otro barrio. 

Somos las que miran al cielo
y también
los que quieren arrancarle las estrellas
para adornarles el pelo.

Las  que donan vida
sin mirar a quién.
Y los que matan semejantes
por un trozo de tela coloreado

Somos estatuas de arena
luchando en el barro.

Ciegos que se leen
en las palmas de otras manos.

Somos hombres y mujeres
que en lugar de responder
se aman
preguntando.

Somos
desparejos y obstinados.
Patéticos.
Gloriosos.
Solidarios.
Desalmados.
Ingenuos.
Mentirosos.
Creativos.
Destructores.
Cobardes.
Arriesgados.
Prescindibles.
Necesarios.
Odiosos.
Enamorados.

Somos lo que cualquier Dios
pohibiría
por envidia

y tu madre
por si acaso.

Somos lo mejor y lo peor.

Somos
estúpidos
y estupendamente
humanos.

CARLOS SALEM
lunes, 4 de julio de 2016 0 comentarios

Mis miedos al aire


Hoy voy a desnudarme
ante tus ojos.
No esperes formas de mujer
al descubierto.
Que este desnudo
es más bonito:
viene de dentro.
Son mis miedos
al aire
-ojalá viento-.

Hoy quiero
(des)quererme hasta salvarme.
Quizá lo consiga
si te cuento
que con dos años le perdí.
No lo conozco
si no junto de otros
los recuerdos.
Vivo de éstos.
De los míos, que no tengo,
los invento.
Quizá, por eso,
soy soñadora sin remedio.
Incluso, a veces,
me evado
a un mundo paralelo
que he creado para él,
para nosotros.
Para sentir su abrazo
como refugio ante
la vida.

¿Y sabes?
Creo que por eso
en el amor nunca acierto.
Desde entonces,
he querido cuidar y proteger
a mi familia.
Que miro
a mi madre y a mi hermano
y me duele el aire
que les roza
-que diría ella-.
Y me pondría delante
para parar balas
si me aseguran
que son inmunes ellos
si es a mí a quien perforan.
Y puede que, por eso
busque chicas con problemas,
indefensas,
vulnerables,
complicadas.
Que piden a gritos
que las salves o que mueras.
Y yo,
que llego con una sonrisa como capa
sin saber que, al final,
es a mí a quien disparan.
Con cada nombre
muero un poco y vivo más.
El amor real siempre está
a la vuelta de la esquina
y yo siempre
he sido de salir
al encuentro con la vida.

Aún así,
tengo coraza
-como todos-.
De pequeña era tímida
-quién lo diría-
pero no preguntaba por él
por miedo a herirla.
Me sentía diferente
por ésta y otras cosas
(perdóname si no lo digo,
tienes razón:
no es un desnudo completo.
Pero es que yo,
la ropa interior no me la quito
si no es para hacer el amor,
que eso sí es poesía.
Llámame ‘romántica’ o ‘antigua’).
Y eso,
que era introvertida
hasta que encontré en el humor
mi coraza o mi salida.
La forma
en la que mis dos mundos convivían.
Un instinto de supervivencia,
como la lírica.
Así, te quitas
a todos los que sin dejar huella,
pasan.
Que,
a quien quiere conocerte
no le bastan ‘piel’ y ‘risas’
y quiere descubrir
qué hay detrás de tu mirada.
Por qué te ilusionas todavía
como una niña
-que tú,
si has probado la pérdida,
entenderás que vivir
cobra otro significado-.
Y podría contarte también
por qué hablo sin decir nada
de mí,
o hablarte de mi inseguridad
o de algún complejo.
Pero mejor cojo mis miedos
y los tiro al aire.
A ver si llega
una mujer huracán
y se los lleva
y, por una vez,
no soy yo
quien salve a nadie…

VICTORIA ASH
miércoles, 29 de junio de 2016 0 comentarios

Llorar es otra forma de sonreír


Imagino
que echarte de menos,
debe ser el privilegio
que tengo
frente a los que
no te han conocido.
Qué absurdas y faltas de sentido
me parecen sus vidas
desprovistas
de tus caricias
y de la huella
que deja tu risa en el aire.
Qué estúpidos
me parecen todos los motivos
para llegar a un fin
si no estás tú
en el camino para alentarme.

Imagino
que despedirte es más duro
por asumir que
no volveré a hablar contigo,
por querer plantarle
cara a la vida con tus ojos
y verme tan sola
si solo uso los míos.
Y que,
tal fue mi insistencia
en que estuvieras en primera fila,
que has decidido subir ‘arriba’
para verme mejor.


Quizá no lo sabes, pero
a veces
llorar es otra forma de sonreír.
Y yo, esa primera noche
entre tus brazos,
te estaba sonriendo con lágrimas.
Imagino
que, quizá no lo sabes,
pero tú te quedas en mis labios.
Y, por eso,
todas las sonrisas
desde la boca hasta los ojos
serán siempre por ti.


VICTORIA ASH
 
viernes, 10 de junio de 2016 0 comentarios

El cable azul


Que no
que no, que no, que no
que soy un fraude
que no soy un poeta
no soy un artista
no soy un slammer

no soy tan solo un cazador de unicornios
con el pecho lleno de esquirlas de cuernos
no soy un nefasto capitán corsario
que culpa a las sirenas de todos sus naufragios

que diga lo que diga Facebook
no tengo setecientos amigos
aunque tampoco estoy tan solo,
y menos si me prestáis vuestros oídos

no soy el miedo y la risa y el tedio y la prisa
y no me va tan bien como crees
ni tan mal como te gustaría
que quiero a mi chica porque no quiere ser mía
y hay días en que todavía soy capaz
de mirar las amapolas sin pensar en el opio

no soy uno de vosotros, gilipollas pretenciosos
soy muchísimo peor
pero exactamente igual al tratar de desmarcarme

que no soy esto y no estoy aquí
que no soy algo que se pueda ver
que soy tan solo el cable azul que une
la sordidez de lo real
con el laberinto infinito de lo imaginable
en el que me pierdo
que muero de sueño y vivo fuera del tiempo

soy
lo que
no
es

soy ficción, nostalgia, esperanza idiota
soy la máscara que dice más que el rostro
soy la cara que tengo y, sobre todo, la que pongo
soy todo lo que añoro
y los imposibles que persigo
como los perros persiguen a los coches
soy un dios que no me quiere,
un titán omnipotente con problemas de autoestima

soy una errata en un poema
un error de cálculo que lleva a la solución correcta
soy un tipo pequeñito a los mandos de un robot gigante
tan grande, tan grande
que no lo puede ver casi nadie

no soy más que un tal Fran subido a un escenario
golpeando fantasmas terribles con puños intangibles
monstruosos, incoloros e imaginarios
y sacando chisteras y varitas mágicas
de la madriguera de las conejitas cosplayeras
sospechando que tan solo ellas pueden salvarnos
del fondo monetario internacional
soy el presidente de la asociación de víctimas del síndrome de Stendhal
y sigo saliendo ahí fuera a enfrentarme a pecho descubierto a la belleza
ya sea en una mirada o en un poema

y eso, solo eso, es todo lo que soy, joder
eso y, por eso,
a veces
todo lo demás
también

FRANCISCO D. MURILLO
miércoles, 25 de mayo de 2016 3 comentarios

En ocasión de todos los finales




Yo nunca resistí las despedidas
con su mezcla de muerte y precipicio
con el aroma amargo de la finitud
       empalagando el ánimo
con esa luz de hielo matutino
que penetra debajo de los párpados.

Yo nunca resistí las despedidas
pero no sé por qué.
Me lo pregunto porque no ha supuesto
una sorpresa súbita casi ninguna de ellas.
He solido saber
con esa exactitud de los relojes
el lugar, el momento
la documentación y el escenario
        en que sobrevinieron.

No hay engaño. El jueves diecinueve
era un jueves sin ti. Estaba escrito
mucho antes que las lágrimas
anunciasen el fin
y todo fin es único.

Las despedidas son como el otoño
inevitables pérdidas
vienen puntuales con aviso previo.
Nadie puede acusar de su tristeza
a la pequeña hoja tiritando dormida
en medio del camino.

De repente esa hoja me recuerda
los hoteles pintados de naranja.
Son dos cosas que llegan de otra época
igual que llega la bruma de noviembre.
Traen una carga de nostalgia limpia
sin traición ni sorpresa.
Y sin embargo el alma
no logra acostumbrarse en una vida.

Yo nunca resistí  las despedidas
porque en cada una de ellas se marchita la voz
de todas las personas que yo he sido
         y ya no puedo ser.

RAQUEL LANSEROS

lunes, 16 de mayo de 2016 5 comentarios

Cuestión de qué

De todas las personas
que le han estrujado el corazón,
solo una
vio los girasoles 
que se escondían en sus ojos,
las tardes de verano 
que sus pupilas echaban de menos,
y los campos 
que formaron la antesala
de aquellos viajes de vuelta a casa. 
Ella se dio cuenta,
y supo
que iba a arrepentirse toda la vida
de no haber sabido
ejercer la misma fuerza
sobre el suyo. 
-Órgano caprichoso
y cínico. 
¿Puede saberse
por qué lates?
¿Por quién?-.

ANDREA VALBUENA 

2 comentarios

Mi vida ruleta

 

 

Puede amanecer el desastre que habito
Prefiero andar contigo
Alegre, risueño, sumando recuerdos
Para sentirme vivo

Puede que la luna me muestre su ombligo
Sobre un destino oscuro
Solo, perdido, ahogando recuerdos
Para no estar contigo

Mi vida es como una ruleta
Nunca sabe donde está
Tan pronto reinicio el camino
Como encuentro la soledad

Entonces me inspira tu mundo
Reflejándome en su cristal
Que a veces se rompe
Y todo, vuelve a empezar


JOSÉ LUIS SACRISTÁN JIMÉNEZ 
martes, 23 de febrero de 2016 2 comentarios

Víspera de quedarse


Todo está preparado: la maleta,
las camisas, los mapas, la fatua esperanza.

Me estoy quitando el polvo de los párpados.
Me he puesto en la solapa
la rosa de los vientos.

Todo está a punto: el mar, el aire, el atlas.

Sólo me falta el cuándo,
el adónde, un cuaderno de bitácora,
cartas de marear, vientos propicios,
valor y alguien que sepa
quererme como no me quiero yo.

El barco que no existe, la mirada,
los peligros, las manos del asombro,
el hilo umbilical del horizonte
que subraya estos versos suspensivos…

Todo está preparado: en serio, en vano.

JUAN VICENTE PIQUERAS




lunes, 22 de febrero de 2016 0 comentarios

De pletóricas respuestas


He hallado tu mano
Dispuesta sobre carteras
De aterciopelada crin
temblorosa y rosada.

Más no has hablado
El falso billete de la sonrisa
Que un monte de piedad
Tasara en mortecina mañana

Equilibrada báscula
De sensaciones de un ébano
Carcomido por la termita
Del todo vale y no tengo nada.

Encontrar mañanas
En las verdes taquillas
De la primavera que
No aguarda a los embaucadores.

Adiós amiga trilera
Te llevas los euros
Contados con el agujero
De un bolsillo que has horadado.

Tenías el horizonte
Y te llevas la oscura sombra
Que producen los desagües
En la olvidada corriente de la memoria.

Y si un día llamarás
A la puerta que una vez
Te dio cobijo y oído
Verás un cartel que reza.

Se traspasa amistad

RUBÉN GARCÍA CODOSERO
@ophiel 
domingo, 14 de febrero de 2016 0 comentarios

Todo lo perdí


Todo lo perdí, salvo tu nombre.
Lo demás se me ha ido poco a poco:
sudores y palabras, cortas noches,
la copa del encuentro, negros días,
los lunes del pecado, los hoteles
sin vino y la esperanza del invierno.

Todo fue como el aire de la vida,
la luna acorralada, el tiempo en blanco,
las caricias de amor y los papeles
con versos y las cartas del olvido.
Las dudas ante el beso, la alegría,
el amor a las tres de la mañana.

En todo estabas tú, aunque no eras:
la atracción de los cuerpos y la sangre
golpeando el rincón de los insomnios.
Las calles para andar en tu costado,
la cintura, los lazos de la carne,
el camino hacia donde y hacia cuando.

Por allí–y allí mismo- estaba el frío,
las tardes de domingo, el sueño a solas,
las manos como fuego, tiernos labios,
el abrazo del miedo, las llamadas,
teléfonos sonando en la penumbra,
el cielo protector cuando tú estabas.

Y todo lo perdí. Ya no me queda
más que el nombre, tu nombre que es ahora
el recuerdo lejano de un instante.

RODOLFO SERRANO
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