miércoles, 29 de octubre de 2014

El daño


Lo supimos después,
sin tiempo para nada.

Porque tal vez la vida nos dio todo al principio
y seguimos buscando
un camino que lleve a ese lugar,
un puñado de polvo
que guarde el equilibrio suficiente
para no convertirse
en aire o en montaña.

Porque tal vez la vida no nos perteneció
y se fue consumiendo
como todas las cosas que hemos creído nuestras
y son parte del daño
que dibuja las líneas de la historia
derribando ciudades con sus muros.

Y de haberlo sabido
habríamos juntado nuestras manos
o mirado a otra parte.

Y de haberlo sabido,
habríamos mordido nuestros labios
sangrando en el amor
para dejar visibles las heridas,
o habríamos rezado,
o renunciado a todo para quedarnos quietos
y no cruzar los días que agonizan. 

Es todo tan inmenso que no cabe en el llanto
y el dolor nos observa desde fuera.

Lo supimos después,
no hay nostalgia más grande que aquella del futuro.

FERNANDO VALVERDE


1 comentarios:

Nicky Sciavo dijo...

O habríamos rezado...

Para dos que no tuvieran esa costumbre, el llegar a rezar debe ser la máxima necesidad de desear permanecer.. recurrir a todo...
Ufffffff!!
Dolió :(

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