domingo, 16 de noviembre de 2014

Las cosas más absurdas de una mujer zurda


Claro que yo también quise ser princesa
y el centro de su universo
y un poema.
Y que llegara tarde al trabajo alguna vez
por mi culpa.
Que una mezcla de sus genes y los míos
jugara a las muñecas en el salón.
Que los domingos se parecieran a cualquier cosa
menos a domingos.
Que los eneros no tuviera que recurrir a la estufa
para calentarme los pies.

Yo quería un jardín y rosales
y un mar con sus olas,
una talla mas de pecho o quizás dos,
un cruce de piernas más erótico
y una voz más femenina.

Quería un montón de fotos con la sonrisa desnuda,
un viaje a Grecia,
un trabajo más decente.
Quería aquello
y eso
y lo otro
y un poco de aquí
y otro poco de allá
y a él.
Sobre todo yo lo quería a él.

Que mis orgasmos no se los tragara el desagüe,
ni mi corazón se quedara sin cobertura
y que los espejos y los hombres
me dijeran la verdad sobre mi cuerpo.

Quería tartas en todos mis cumpleaños
y una postdata que dijera "te echo tanto de menos"
y sexo sin condón ni asientos de coches
y "cariño" y "amor" y "gordita"
y un "¿cómo estás de tus jaquecas?”
y un " te sienta tan bien ese vestido".

Quería desnudarme en sus pupilas,
comer helado en su espalda,
fumarme un cigarro en su boca,
un silencio que rompiera su palabra,
un hombro que durmiera mis bostezos,
que me sentara mejor aquella falda
y esa blusa
y su piel.
Sobre todo su piel.

Y es que aunque ahora no te lo creas
yo solamente quise ser feliz. 


ERNESTO PÉREZ VALLEJO

1 comentarios:

Nicky Sciavo dijo...

Y es que son tooooooooodos esos pequeños grandes detalles de lo que está compuesta la felicidad: de trocitos de cielo...

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
 
;