lunes, 4 de julio de 2016

Mis miedos al aire


Hoy voy a desnudarme
ante tus ojos.
No esperes formas de mujer
al descubierto.
Que este desnudo
es más bonito:
viene de dentro.
Son mis miedos
al aire
-ojalá viento-.

Hoy quiero
(des)quererme hasta salvarme.
Quizá lo consiga
si te cuento
que con dos años le perdí.
No lo conozco
si no junto de otros
los recuerdos.
Vivo de éstos.
De los míos, que no tengo,
los invento.
Quizá, por eso,
soy soñadora sin remedio.
Incluso, a veces,
me evado
a un mundo paralelo
que he creado para él,
para nosotros.
Para sentir su abrazo
como refugio ante
la vida.

¿Y sabes?
Creo que por eso
en el amor nunca acierto.
Desde entonces,
he querido cuidar y proteger
a mi familia.
Que miro
a mi madre y a mi hermano
y me duele el aire
que les roza
-que diría ella-.
Y me pondría delante
para parar balas
si me aseguran
que son inmunes ellos
si es a mí a quien perforan.
Y puede que, por eso
busque chicas con problemas,
indefensas,
vulnerables,
complicadas.
Que piden a gritos
que las salves o que mueras.
Y yo,
que llego con una sonrisa como capa
sin saber que, al final,
es a mí a quien disparan.
Con cada nombre
muero un poco y vivo más.
El amor real siempre está
a la vuelta de la esquina
y yo siempre
he sido de salir
al encuentro con la vida.

Aún así,
tengo coraza
-como todos-.
De pequeña era tímida
-quién lo diría-
pero no preguntaba por él
por miedo a herirla.
Me sentía diferente
por ésta y otras cosas
(perdóname si no lo digo,
tienes razón:
no es un desnudo completo.
Pero es que yo,
la ropa interior no me la quito
si no es para hacer el amor,
que eso sí es poesía.
Llámame ‘romántica’ o ‘antigua’).
Y eso,
que era introvertida
hasta que encontré en el humor
mi coraza o mi salida.
La forma
en la que mis dos mundos convivían.
Un instinto de supervivencia,
como la lírica.
Así, te quitas
a todos los que sin dejar huella,
pasan.
Que,
a quien quiere conocerte
no le bastan ‘piel’ y ‘risas’
y quiere descubrir
qué hay detrás de tu mirada.
Por qué te ilusionas todavía
como una niña
-que tú,
si has probado la pérdida,
entenderás que vivir
cobra otro significado-.
Y podría contarte también
por qué hablo sin decir nada
de mí,
o hablarte de mi inseguridad
o de algún complejo.
Pero mejor cojo mis miedos
y los tiro al aire.
A ver si llega
una mujer huracán
y se los lleva
y, por una vez,
no soy yo
quien salve a nadie…

VICTORIA ASH

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