Aceptación








Solía arreglarse para atraer a los demás
hasta que se encontró a sí misma en su propio silencio
y dolor.
Se había encorvado en tan mal estado,
olvidando dónde estaba su columna vertebral,
había sucumbido a las amenazas protocolarias;
era hora de encontrar su vía de escape.
El dado que tiró seguía siendo el mismo.
La forma en la que había caído cambió su perspectiva.
Había rumores de sabotaje algunos días.
¿Y qué más da?
Sabía que no sería fácil evitar los filtros de las ganancias
instantáneas.
Era necesario ser un fracaso
para trascender hacia el éxito;
su carga había sido llevar un bronceado falso, cargar
con sus falsos rayos de sol.
Hoy había aprendido a capear el tiempo.
Todos los fantasmas y sombras que había encarnado
empezaron a disolverse con la lluvia.


GOLDIE NANWANI
 

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