viernes, 18 de abril de 2014 0 comentarios

7 frases de Gabriel García Márquez





Gabo nos deja pero nunca nos dejarán sus libros, sus cuentos, sus personajes y su sabiduría...

  1. La vida no es sino una continua sucesión de oportunidades para sobrevivir
  2.  
  3. La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.
  4.  
  5. Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.
  6.  
  7. Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.
  8.  
  9. La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.
  10.  
  11. No, el éxito no se lo deseo a nadie. Le sucede a uno lo que a los alpinistas, que se matan por llegar a la cumbre y cuando llegan, ¿qué hacen? Bajar, o tratar de bajar discretamente, con la mayor dignidad posible.
  12.  
  13. La sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada.
  14.  






martes, 15 de abril de 2014 0 comentarios

Tu dolor


Tu dolor. Tu tristeza que me llega,
como una herida abierta.
-tu corazón doliente-
que me cuentas
en cuatro líneas apenas muy lejanas.
 
Quisiera acariciarte muy despacio,
en esa soledad
que siento como mía,
que me besa en el alma y se deshace.
Y no sé qué serás, dónde tú ahora
escondes ese miedo,
dónde andarán tus días y tu sombra.
 
Esa sombra,
Esa palabra tuya, la que entonces
recorría mi boca y removía
el temor al fantasma del olvido.
Me llegan como llegan los otoños,
con la misma nostalgia de los lunes,
igual que tus mensajes en la arena.
 
Ahora que ya no estás,
que nada eres,
se me clava tu miedo y adivino
tus noches en la cama de los otros.
 
Por eso, corazón tan deseado,
escribo a tu tristeza,
y sólo tengo
estos versos, la palabra
que quiere acariciar
el alma que aún deseo
y que me duele.

RODOLFO SERRANO

http://rodolfoserrano.blogspot.com.es/

jueves, 10 de abril de 2014 0 comentarios

Volverte a ver


Ahora que la vida
es un laberinto con peldaños
quiero subirlos contigo de tres en tres.
Y tú sin saberlo.

En realidad esto no es un poema
es sólo una forma de pensar en ti sin que lo sepas,
de mirarte de cerca sin que me veas,
de colarme por dentro
como las capas de ropa del invierno
para ser la única que no te sobre
cuando entres al metro camino del trabajo
y salga el sol en tu vientre.

Mi corazón es parte de la lluvia
pero no vas a sentir frío
porque soy un hombre feliz,
si quieres
podemos hablar de ingeniería forestal,
de los latidos del planeta,
de los viajes que hiciste sin mí a Canarias
o de la hipérbole de un abrazo.

También puedo volver a conocerte
cada vez que me esperes
(con la mirada en silencio)
en algún café del centro
sentada en la mesa del fondo
como si fuera la primera vez.

No sé nada de ti y te conozco,
no tengo derecho,
mucho menos permiso
pero no sabes lo divertido
que puede llegar a ser
pisar charcos con treinta y tantos
y mojarse el alma,
andar ligero de equipaje
porque es la mejor manera
de volar sin turbulencias
y mandar un cohete a la luna
con los planes que hicieron por ti,
con la paga extra y el máster,
con el miedo a verse viejo y sin pareja.

Encontrarte estaba escrito,
como si paseas solo por París
escuchando a Damian Rice y llueve.
Conocerte es un peligro
pero aprendí a vivir seguro
sentado al borde del precipicio
después de sentir con arnés
durante tantos cuerpos
y dormir con una brújula
debajo de la almohada.

Eres un enigma
y a mi me pueden los misterios,
igual que el material de esa pulsera
que baila un tango en tu muñeca
y que sólo fue una excusa
para despistar a tus manos,
para atrasar en el reloj de tus ojos
la hora de despedirnos.

Tengo tiempo,
algo de prisa
y poéticamente un problema:
el estúpido deseo de volverte a ver.

DIEGO OJEDA


 
martes, 8 de abril de 2014 0 comentarios

En el mismo sitio de siempre


Hoy he vuelto
al mismo sitio
de siempre por primera vez.
Ha sido como tener un espejo delante
y dirigir la vista hacia tus ojos:
un atajo.

Hoy he visto a una chica escoger una flor
entre un puñado de colores
y me ha parecido un motivo de sobra
para querer ser alguien mejor.
Te he imaginado a ti dentro de mis pulmones
eligiendo qué suspiro provocarme hoy,
y de nuevo he sido yo por un instante.
Después he vuelto a casa
mientras pensaba en cómo piensas, 
en aquel lunar 
que apagaba la luz de mi cuarto cuando lo pulsaba, 
en qué harás los domingos por la mañana sin mí, 
en si aún te hará feliz madrugar 
para comprar tu pan favorito.

A veces hacemos complicado lo sencillo
por el simple hecho
de que alguien venga a resolvernos la ecuación, 
pero la vida no es una ciencia exacta:
yo me aprendo tus palabras
y me basta con un piano para querer volver a verte; 
tú me enseñas que el silencio también forma parte de la melodía
y me rimas las caderas con tus manos mientras te vas.
Ser sencillo no implica ser fácil, 
significa saber.
Y tú sabes a pan recién hecho un día como hoy.

Que aún me guste enredarme en mis enredos
por el simple hecho
de alimentar al león que es mi tristeza
para que no despierte rabioso de hambre
me parece algo tierno.

Que la vida siga siendo
después de tanto tiempo
un asunto tan bonito de resolver
como los dedos de mi madre curándome el pelo
no deja de sorprenderme.

Que tus ojos miren a los míos hechos viceversa
cada momento
como si en este comenzara la primavera,
en aquel viéramos el mar
o en ese nos besáramos como primerizas la una de la otra
me resulta justo.

Que ambas sigamos
en el mismo punto que nos lleve a huir o a quedarnos,
a igual distancia -la mínima- la una de la otra, 
en el día exacto para querernos, 
es, sin duda, 
un regalo.

Cierra los ojos, 
tengo en la boca varios secretos esperando como besos, 
con la misma impaciencia, 
con la misma pausa:

Cuando me encuentro me dedico a escribirte
poemas veloces que lleguen a tu almohada antes que yo:
nunca los leas, 
mi hueco de tu cama intacto es mi prisa.

Cuando no estás solo te quiero lo que dura una canción, 
cuando no estás lo único que quiero de ti soy yo.

Mis miedos son balas de fogueo,
no son más que pesares quebrantables,  
pero en ocasiones me descubro tan llena
que ansío el vacío,
y eso me aterra.
Sin embargo, 
un día escribiste tu nombre al final de todos mis puntos
y desde entonces recibo a las pesadillas con cariño.

Te he mirado lo suficiente como para no tener sueño, 
te he mirado tan poco que aún me quedan mil sueños por cumplir.

No quiero llegar a conocerte nunca
para poder seguir viajando sobre tu cuerpo
con la nada en el bolsillo
y la bandera de pirata entre los dientes.
No quiero llegar a conocerte nunca para que nunca te acabes.

No aspiro a pasar el resto de mi vida contigo, 
lo que yo quiero 
es alcanzar la inmortalidad
corazón sobre corazón.

Sigo llevando un calcetín de cada color
para que sonrías al desnudarme.
Sigo sonriendo al desnudarte
porque todavía tiemblas ante mi torpeza.
 

Hoy he vuelto 
al mismo sitio 
de siempre por primera vez.
Allí alguien me ha dicho: 
para ser feliz solo hay que querer serlo.
Y yo te quiero como si no existiera otra opción, 
así que imagínate 
lo
feliz
que
soy.

ELVIRA SASTRE
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Error


Buscar fuera
por miedo a encontrar lo que hay
dentro:
el mayor de los (t)errores.

ARANTXA OTEO






lunes, 24 de marzo de 2014 1 comentarios

Me tienes en tus manos


Me tienes en tus manos
y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro
y me dices las cosas que no me digo.
Me aprendo en ti más que en mi mismo.
Eres como un milagro de todas horas,
como un dolor sin sitio.
Si no fueras mujer fueras mi amigo.
A veces quiero hablarte de mujeres
que a un lado tuyo persigo.
Eres como el perdón
y yo soy como tu hijo.
¿Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo?
¡Qué distante te haces y qué ausente
cuando a la soledad te sacrifico!
Dulce como tu nombre, como un higo,
me esperas en tu amor hasta que arribo.
Tú eres como mi casa,
eres como mi muerte, amor mío.

JAIME SABINES

miércoles, 12 de marzo de 2014 1 comentarios

Hoy todo te está esperando...


El lenguaje de la Hipnosis creada por Milton Erickson tiene mucho que ver con la retórica y la poesía, con la capacidad de evocar otros mundos instalados en nuestro inconsciente. Por eso hoy, os dejo con un texto de Luis Bueno un experto en transportarnos hacia nuestro interior para encontrarnos con nosotros mismos en otra dimensión...


Hoy todo te está esperando.

Y si te das la vuelta para no escucharlo, su presencia se colará por entre los poros de tu piel. Y si echas a correr, su pasión abrazará la brisa que te acompañe. Y si te quedas parado y cierras los ojos, su esencia luminosa atravesará tus esponjosos párpados hasta llegar a ti.

Hoy, como cada día, la vida te espera.
Hoy, como cada instante desde que llegaste aquí, hay un susurro callado que te anima y envuelve… desde su paciente y confiada espera.

¿Y tú, qué estás haciendo?. Detente un instante. Calla un segundo. Escúchate por un solo momento. Así percibirás la inmensidad de la presencia que aguarda. Del todo que, expectante, mantiene su envolvente familiaridad.

Hoy todo te está esperando. Desde estas palabras que te brindo, desde esos objetos callados que te rodean, desde tus manos siempre dispuestas, desde esa luz que te muestra y refleja, desde esos ojos que recorren estas palabras... todo te ha estado esperando y todo sigue ahí, esperándote. No hay prisa, pero tampoco sobra tiempo.

La vida es demasiado larga para la seriedad extrema y demasiado breve para la broma estéril. Y, aún así, la vida espera.

Sé que hay veces que no has sabido llegar a tiempo. Si yo te contara cuántas veces me perdí en el camino. Pero ese todo seguía ahí, esperando y dispuesto.

Hoy todo te está esperando… y tú, sólo tú, puedes decidir si acudes a la cita.

Salud y paz.
 
 
lunes, 24 de febrero de 2014 0 comentarios

Aquello que hay en mí...


Aquello que hay en mí, que no soy yo, y que busco.
Aquello que hay en mí, y que a veces pienso que
también soy yo, y no encuentro.
Aquello que aparece porque sí, brilla un instante y luego
          se va por años
          y años.
Aquello que yo también olvido.
Aquello
próximo al amor, que no es exactamente amor;
que podría confundirse con la libertad,
con la verdad
con la absoluta identidad del ser
-y que no puede, sin embargo, ser contenido en palabras
pensado en conceptos
no puede ser siquiera recordado como es.
Es lo que es, y no es mío, y a veces está en mí
(muy pocas veces): y cuando está,
se acuerda de sí mismo
lo recuerdo y lo pienso y lo conozco.
Es inútil buscarlo; cuanto más se le busca
más remoto parece, más se esconde.
Es preciso olvidarlo por completo,
llegar casi al suicidio
(porque sin ello la vida no vale)
(porque los que no conocieron aquello creen que la vida no vale)
(por eso el mundo rechina cuando gira).

Este es mi mal y mi razón de ser.

MARIO LEVRERO

martes, 11 de febrero de 2014 0 comentarios

Para no tener miedo...



El día que tus labios se transformaron en una pregunta decidí esconderme en el hueco de tu clavícula para no tener miedo. Porque desde allí no tenía que aguantar el frío que había inundado tus ojos, porque desde allí no podías verme cuando mirabas hacia tu ombligo.
 
Aunque estábamos en mayo, cuando me quise dar cuenta, había nevado dentro del salón de casa y te habías puesto una bufanda muy gruesa con la que no podía respirar cerca de tu cuello. Me pasé noches apuntalando a escondidas todas las puertas y ventanas mientras dormías pero tenía tan poca fuerza que siempre me quedaba algún resquicio por el que entraba un viento que silbaba taladrando mis oídos.
 
Para no tener miedo (de ti) me hice experta en jugar a ser invisible viviendo acurrucada bajo tu cuello. Mis huesos se habían vuelto transparentes para que pudieras mirar a través de ellos y había borrado mis huellas dactilares para no reconocerme.
 
De pequeña me dijeron que los monstruos vivían debajo de mi cama así que, para no tener miedo, yo metí a los míos dentro...


NOEMÍ VICO GARCÍA

lunes, 3 de febrero de 2014 0 comentarios

Mi asesina


Si desestimas mi presencia
pero reconoces la voz de las orillas,
como un vuelo en el ala de la nieve,
te diré desde ese millón de años
que he cumplido:
Serás el amo, el rey y hasta el bufón.
Y mi desnudez ahí, junto al lobo solitario.
Entre mis pliegues comprenderé
tu nombre de marfil,
tu manera de apurar las miradas,
tu manera de cerrar puertas,
de fumar en las veladas del duelo.

Pero audible otra vez cuando me nombres
en un trance o un desliz,
tu esclavitud apelará
a las cenizas y a las flores,
al paisaje del horror,
del amor para siempre.
Tu esclavitud gritando con sordina.

Y en el baile de la rendición
todo el anhelo,
la delicia de protegerme otra vez
será real. Porque estaremos
aún mojados por la lluvia,
y la unión de tus ojos
y mis ojos
será fatal y perfecta.

LAURA GÓMEZ PALMA



 
COQUE MALLA - Mi asesina (feat. Laura Gómez Palma)



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