sábado, 11 de abril de 2015 0 comentarios

Los arañazos de la vida



Los arañazos no son exactamente las cicatrices, ni éstas son puro resultado de aquéllas, sino, en el mejor de los casos, de sus heridas. No siempre dejan marcas en el cuerpo, aunque labran surcos en la memoria, muescas en el alma. No son pérdidas, ni se reducen a lo no logrado y muchas veces forman parte de lo que ni siquiera llegar a poder ser soñado. Simplemente lo atisbamos. No sólo es lo que se nos niega. En ocasiones, es lo que no nos permitimos. Y ni siquiera es que no nos lo podamos conceder. A veces es falta de decisión, pero no siempre. No son los grandes zarpazos, son los rastros en la arena, la gota de agua y su reiterado ceñirse a un lugar, a un punto, que produce una tenue hendidura. Ni siquiera es indispensable la sangre, basta rasgar o levantar la piel del espíritu. Es el tiempo vivido, tantas dificultades, tantas decepciones, tantos frutos sin madurar, tantos anhelos defraudados.

La mirada desviada, la carta no escrita, la llamada no recibida, la mano retirada, la ocasión perdida, la tarea desatendida, el abrazo baldío..., corren en líneas paralelas arado como escritura los trazos de nuestra existencia. No sólo los otros deslizan sus uñas, tantas veces hurtadas a la presencia, nosotros mismos nos infringimos la señal. Su efecto no siempre es un dolor. Son más que una incomodidad o una molestia, son una huella cargada de contenido. Es lo que no acaba de ir bien, lo que se posterga, lo que no da resultados, el agecto y la respuesta que no llegan.

Y se trata de que sobre estas líneas sea posible componer la melodía de nuestra vida y armonizarla para que resuene musicalmente. Sin esos arañazos, la vida no sabe a nada. Pero no es necesario ni recomendable procurarselos. Ya vienen. Nos los hacemos sin cesar, nos lo da el día con sus avatares y nuestras fragilidades. Cuando a veces pareceria que no podemos más, los arañazos encarrilan las tareas, no porque sean un estímulo, sino porque exigen una labor, la de la cura. Curarse, cuidarse es recabar el bálsamo de la palabra amiga del otro, terapia y confianza de una finitud compartida. No son heridas, sino los pasos del movimiento del reloj de arena de la vida y sus surcos. Vivir sin que haya llaga que lamer no impide que se suavice y dulcifique nuestra existencia con el agradeciimento por la suerte de que aún no se ha sesgado con golpe definitivo alguno. Casi desearíamos más los arañazos de la vida que el duro e insensible mármol con sabores de frío de muerte. Estos arañazos hacen cálida la dureza del vivir. Los avatares cotidianos dejan en nuestra alma un temblor sin alivio, una incisión de los que abandonamos, de los que nos abandona, de lo que no volverá y se ha quedado marcándonos y así retorna una y otra vez como una infancia constitutiva. Y los rasguños no acaban con nosotros, pero nos hacen quizá penar.

ÁNGEL GABILONDO

miércoles, 8 de abril de 2015 0 comentarios

Fotograma donde no estoy



Pensaba no sé por qué,
que volver era otra cosa.


Quedarse en un lugar
es marcharse de todos los demás.


RUBÉN TEJERINA

domingo, 22 de marzo de 2015 0 comentarios

Mientras estés viva, siéntete viva



Siempre ten presente que la piel se arruga,
el pelo se vuelve blanco,
los días se convierten en años...
Pero lo importante no cambia,
tu fuerza y tu convicción no tienen edad.
Tu espíritu es el plumero de cualquier teleraña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
Mientras estés viva, siéntete viva.
Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas...
Sigue aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón…
¡Pero nunca te detengas!


MADRE TERESA DE CALCUTA

 
viernes, 20 de marzo de 2015 1 comentarios

Un profesor es alguien que habla en los sueños de otro


(En la tumba de W. H. Auden en Kirchstetten, Austria)


Imagina unos versos. Después, ponte a buscarlos
como si fueran tuyos y estuviesen perdidos;
intenta adivinarles las palabras
como el que huye trata de predecir los pasos
de quienes lo persiguen; y procura que en ellos
se detenga el idioma
                                  igual que el agua
se vuelve hielo para dejarse acariciar.

Que tu poema sepa algo que ignoras;
que no te necesite; que te encuentre al mismo tiempo
lo que nadie soñaba y lo que buscan todos;
que cuando ya no estés 
                                      oculte que te has ido,
se haga pasar por ti.

No escribas si lo puedes hacer como cualquier
pero no como tú;
si al repetir
lo que dijeron otros
no dices otra cosa; 
si en tus libros no se oyen los libros que leíste,
como en un apellido 
                                 se escucha galopar
a lo antepasados.
Que tu poema esté a medio camino
entre tú y yo
                      lo mismo que una estatua
entre el cuerpo y la roca;
que acerque lo intocable a nuestras manos;
que logre que se queden las cosas que se van.

(Esto es lo que me dijo Auden junto a su tumba.
Nevaba sobre Kirchstetten, en los Bosques de Viena,
y yo soñé
                que un día
alguien que se parezca a mí
                                              alguien que piense
que siguiendo mis huellas entenderá el camino,
tal vez ponrá unas rosas sobre el mármol,
debajo de mi nombre
y encima de estos versos que escribo para ti).

BENJAMÍN PRADO



lunes, 9 de marzo de 2015 0 comentarios

Inercia




Querida nadie,
a estas alturas de mi vida
imagino que nunca llegarás.

Alguien me dijo una vez,
que conformarse es dormir con el fracaso.
A día de hoy tendría de respuesta,
que agarrarse a una esperanza
es abrazar a la mentira
y solo si eres capaz de soltarla
puedes contemplar la realidad.

Confieso que  a veces ha sido culpa mía,
que en mis ganas de que aparecieras,
te he confundido en otros rostros,
incluso he amado a otras como si fueras tú,
agarrado a un para siempre
que ha parpadeado
cada vez con más fuerza
hasta la oscuridad infinita
de un nunca eterno.

Pero aún así,
deberías saber que lo he intentado,
con la excusa de un flechazo,
he perseguido a mujeres por la calle,
como un voyeur recién salido de prisión,
he pagado copas a rubias de bote,
escrito poemas a morenas de playa,
 besado a casadas por si dijiste que si
en un ataque confuso
 de un sueño de infancia,
donde el blanco de un vestido
podía devorar los grises de la vida.

Y he regalado flores y bombones,
anotado en un círculo fechas importantes,
enumerado estrellas agarrado de una mano,
visto figuras absurdas donde solo había nubes,
esperado trenes que pasaban de largo,
aviones con pánico a la puntualidad,
seguidos caminos con el único deseo
de que no acabaran en profundos precipicios.

Querida nadie,
no imaginas cuantas noches
he ideado un encuentro fortuito,
cuantas mañanas te he buscado
a la derecha del colchón,
cuantas resacas tengo incrustadas en el hígado,
cuantos insomnios de no hallar bien la postura,
cuantos espermatozoides confundidos
por ir en dirección contraria a tu verdadera existencia.

He hecho montones de promesas
que solo podría haber cumplido contigo.
Y he cometido demasiados errores,
te he llamado en otros nombres,
ha girado todo mi  mundo alrededor de otra cintura,
he llorado otras ausencias,
ganado la paz en en otras bocas,
perdido la guerra en otros muslos.

Incluso a veces querida nadie,
he dejado de echarte de menos
y he sido feliz sin ti.
Diciéndole a otras mujeres
el tiempo que llevaba esperándolas
como si por fin tú querida nadie
hubieras llegado a mi brazos.

Ahora estoy seguro que nunca fue así,
que no hemos sido capaces de encontrarnos,
que yo estoy solo y tú tal vez
con el hombre equivocado.

Y si vienes,
si alguna vez apareces en mis días
con esa seguridad entre los labios
del por fin y el para siempre,
tristemente querida nadie
a estas alturas de mi vida,
ya ni siquiera me queda amor
para creerte. 


ERNESTO PÉREZ VALLEJO


domingo, 8 de marzo de 2015 0 comentarios

Excusatio non petita...




Dicen que la distancia hace el olvido.

Yo te digo: perdón.

Por llenarte la cama de papeles,

no saber combatirme de otra forma.

Por todos los kilómetros sin música,

de morros, los pies fríos, invierno sin planchar.

Perdóname también por las lentejas,

esta fobia a la sangre y las arañas

y la lejía y los ambulatorios.

Porque solté tu mano al desmayarme.

Nunca quise: perdón.

Perdón por espiarte los mensajes del móvil,

fisgar en tus bolsillos y cajones;

porque rompí una foto de tu exnovia.

Por los escaparates y las cursiladas

y el VIPS y los portazos. Perdóname.

Y perdona, también, a mi dentista: 

en el fondo, es su culpa. Perdónanos

si no supe morder bien.

MARTHA ASUNCIÓN ALONSO


miércoles, 18 de febrero de 2015 0 comentarios

21 gramos de alma


Dicen que cuando morimos perdemos exactamente 21 gramos que se corresponden al peso de nuestra alma. Pero, ¿cuántas cosas caben en un alma?, ¿cuántos sentimientos, heridas y experiencias acumula?

A menudo, juzgamos a las personas por lo que vemos fuera de ellas y no nos paramos a pensar lo que su alma nos dice, lo que les ha traído hasta aquí y lo bonita que hacen a una persona cada una de sus cicatrices...



Mi alma nunca se resignó a su suerte,
porque, desde allí, 
no podía conseguir nada
y yo quería intentar todo
(al menos, intentarlo...)

Perseguir un sueño
me oscureció las ojeras,
(pero no las intenciones).
Y del abismo de mis tacones,
tengo un recuerdo en la rodilla izquierda
(que no impide que avance firme).

Por el peso de mis inseguridades y miedos
trabajé mucho más que cualquiera,
y eso me ayudó a encontrar oportunidades en todas partes
(y a perder otras muchas por sentirme pequeña).

Me hicieron daño,
pero yo también lo hice alguna vez.

La primera persona a la que quise
no se despertó una mañana cuando tenía 30 años
(así que aprendí a no callar sentimientos).
Por la segunda, lloré los 365 días de un año
(y alguno más)
porque querer ser feliz me ponía muy triste.
La tercera, me marcó
su forma de quererme
(y odiarme al mismo tiempo).

Es que eres mujer...
Es que eres muy joven...
Es que eres muy mayor...
Es que eres muy sensible...
Es que tienes la mirada triste...
Es que se te ve venir...
Es que no sé que te pasa...
Es que no tienes experiencia...
Es que tienes demasiado experiencia...
Es que tu apariencia... 
Es que tenías que haber hecho esto...
Es que tenías que haber hecho lo otro...
Es que se te nota el miedo...
Es que tienes alas...

Fui un blanco fácil
(demasiadas veces).

Criticar desde otros zapatos es sencillo,
ni siquiera hace falta talento para ello.


Todos estos gramos tiene mi alma...

NOEMÍ VICO 




viernes, 13 de febrero de 2015 0 comentarios

Almudena, de Luis García Montero






Ediciones Valparaíso nos traen un regalo precioso, todos los versos de amor que Luis García Montero le ha escrito a Almudena Grandes durante años. Sin duda, merece la pena tenerlo y DISFRUTARLO....

 NUEVAS CONFESIONES
Ese otro, 
también te ama. 
Darío Jaramillo Agudelo 

Es que no eras el mismo, 
me dices con los ojos quemados de mirarme. 

Te dolía la casa, 
viajabas demasiado y sin motivo, 
rodabas por el humo de la noche 
igual que el sueño roto de la mesa. 
parecías amargo,
muy perdido,
tal vez por otros cuerpos
tal vez por una fecha
en la vida de nadie,
una cita sin año ni estación

El cuervo de la lluvia cruza por la ventana.

Cuando yo no era el mismo
te quería también

TÚ QUE TODO LO SABES

Tal vez, tal vez tú puedas
encontrar lo que a mí me resulta imposible,
lo que no he conseguido minuto tras minuto
de una noche de insomnio,
porque nada confiesan los últimos esfuerzos
del ascensor inútil
y mantienen silencio los ruidos de la luz
y los primeros coches.

Pero tal vez, seguro que tú puedes,
porque todo lo piensas y a todo le das vueltas,
encontrar lo que a mí me resulta imposible,
un lugar de mi cuerpo, un rincón de mis ojos
que no sean memoria de tu cuerpo y tus ojos,
de tu pelo que sabe llorar como un recuerdo
sobre nosotros juntos,
de los labios que saben callarse como un sueño,
de las manos que buscan mi cara y me preguntan
y no esperan respuesta.

Seguro que tú puedes porque lo piensas todo,
pero yo nada encuentro,
nada encuentro en mí mismo
que no viva rendido a ser memoria,
amor de ti,
sombra de lo que existe porque te pertenece.

NO SÉ VIAJAR SIN TI

Deshice la maleta. Fue saliendo
doblada una ciudad con voz de lluvia.
De la percha colgaron
los cielos rotos y la luz sumisa.
Ordené las preguntas
en la parte derecha del cajón
y a la izquierda dispuse un restaurante,
una mesa sin hambre y sin rumor de sábanas
para cenar cansado de estar solo.


Luego bajé a la calle.
En la esquina arrugada de una chaqueta negra
me detuve a mirar
la luna de las ropas interiores.
Dolía el pasaporte en el bolsillo
igual que los extraños y las tiendas cerradas.
Quise llamar un taxi. No levanté la mano.
Se paró junto a mí la desventura
de una ciudad vacía.

A media noche estaba a medio ser
en medio de la nada.

No sé viajar sin ti,
ni contarte las cosas por teléfono



viernes, 6 de febrero de 2015 0 comentarios

Antimateria


Hay un vértigo oculto en cada átomo.
En la mínima parte de las cosas
se encuentra, pertinaz, la inconsistencia.
Unas cuantas partículas,
que giran incesantes alrededor de un punto,
dan como resultado
la aparente quietud de la sustancia.
Cuando en el interior de la molécula
y un ochenta y cinco por ciento en vacuidad,
la solidez es una presunción.
Tal vez sea la causa
por la que no podamos
tener una certeza o un principio al que asirnos:
saber que nuestros cuerpos,
lo que quisimos ser y lo que amamos,
la tierra que lo habrá de cubrir todo,
la materia de cuanto conocemos
está principalmente
compuesta por vacío.

INMA PELEGRÍN

miércoles, 21 de enero de 2015 1 comentarios

El amor es el crimen perfecto


El amor es el crimen perfecto

Porque no le importa dejar huellas
y está siempre sembrado de ADN.
Porque tiene en nómina a los detectives,
a los criminales y a los jueces,
(y creo que les paga mucho menos a los jueces).

Porque sus cadáveres nunca mueren del todo
y resucitan ante otros ojos, inéditos,
para volver a morir,
de amor, dentro de un tiempo.

Porque antes de matar estafa,
con sonrisa de ángel o banquero,
y hace sentirse alto al más enano,
y que nos veamos guapos
los que nos sabemos feos.

Porque te apuñala siempre en el mismos sitio,
y los adictos/barra/adictas/
hacen cola para su chute de subidón
con destino al precipicio.

Porque es un cronófago
al que no le importa ser coprófago
si has dejado que tu vida
se convierta en una mierda.

Porque inventó a los poetas, a los suicidas,
a las putas, y también,
para que alguien saliera ganando,
a los proxenetas.

Porque nunca se arrepiente
y usa las banderas de tregua como pañuelos.

Porque olvida direcciones, nombres y números de teléfono,
pero cuando te descuidas te acorrala una noche
y te deja desnudo y a solas con tus recuerdos.

El amor a una mujer, a un hombre, a un hijo,
a un club de fútbol, a una idea,
a una mascota o a un planeta,
que te lo quita todo sin permiso
y te da a cambio
el humo de una promesa
junto a una ventana abierta.

El amor es el crimen perfecto,
porque ha estado matándome toda la vida,
y todavía consigue que le abra la puerta,
y lo siente a mi mesa,
y lo tumbe en mi cama,
y lo reciba
como se recibe al viento,
a las buenas noticias,
y a esa bala entre los ojos que llevo años mereciendo:

con una sonrisa resignada,
una copa en cada mano,

y los brazos
bien abiertos.


CARLOS SALEM

(Este poema dará inicio y título a su nuevo poemario, más información en su blog)


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